ADAPTABILIDAD
El renting es personalizado 100% para adaptarnos a las necesidades de cambio de nuestros clientes, tanto a nivel de vehículos de todo tipo como de maquinaria y bienes de equipo en general.
AHORRO DE TIEMPO
Realizamos todos los trámites y gestiones relacionados con el activo alquilado, la administración y la gestión de la flota de vehículos.
SENCILLEZ Y 0 PREOCUPACIONES
Un solo proveedor, un único pago mensual y una sola factura que agrupa todos los trámites y gastos asociados al bien alquilado.
AHORRO ADMINISTRATIVO
La cuota de renting no supone amortización del bien, sino únicamente renta de alquiler. No se contabiliza como activo ni como pasivo, no aparece en el balance de resultados ni exige control del inventario.
REDUCCIÓN DEL RIESGO
El renting no supone riesgos asociados a la propiedad del bien, como pueden ser la responsabilidad administrativa (pago de impuestos, …), la responsabilidad civil, posibles averías, la obsolescencia o la reventa del bien al finalizar su vida útil.
ACCESIBILIDAD
El renting permite disfrutar inmediatamente de un vehículo, máquina o equipo, sin hacer frente a un elevado desembolso inicial.
MEJORA DE LIQUIDEZ
El renting libera recursos de tesorería para poder hacer frente a otros gastos o inversiones con menos depreciación que los bienes alquilados, ayudando notablemente a la mejora de los ratios de endeudamiento y rentabilidad sobre activos de las empresas que lo contratan.
SEGURIDAD FINANCIERA
La cuota de renting supone un gasto fijo, independiente de la inflación, cambios de tipo de interés e imprevistos, lo que disminuye el gasto asociado a averías imprevistas.
SIN BANCOS
Con eRenting no tienes que preocuparte de las dificultades y negativas constantes de los bancos a la concesión de crédito. La pertenencia a un importante grupo empresarial nos proporciona la suficiente fortaleza como para afrontar operaciones de todo tipo con la máxima garantía.
FISCALIDAD
La cuota de renting es considerada un gasto fiscalmente deducible, tanto en el Impuesto sobre Sociedades, como en el IRPF. Las cuotas de IVA soportadas son deducibles en función del grado de afectación del bien a la actividad correspondiente, estableciéndose legalmente una presunción del 50%, que en determinados casos puede llegar a alcanzar el 100%.